Escribir y reflexionar sobre las bondades de un programa preventivo sobre salud en general nos puede dejar siempre un sabor agridulce, dado que nos conduce a pensar cuánto podemos hacer para obtener una mejor calidad de vida y cuánto dejamos de hacer simplemente por desidia o por desconocimiento, (lo cual en estos tiempos resulta imperdonable). También debemos pensar en las consecuencias que nos acarrea el aplicar medidas  aparentemente preventivas, basadas en creencias populares inadecuadas.

 

Desde sus inicios el énfasis de los trabajos de EDUVIDA está dirigido a educar a la población —priorizando la comunidad educativa de las escuelas— con un enfoque preventivo.

 

Las bondades del programa “Salud Bucal con Buen Trato” —nuestro actual y único programa—  se pueden avistar desde varios frentes. Si lo enfocamos desde un análisis costo/beneficio podríamos tener el cuadro siguiente:

 

Si

en los:

Se

implementase:

Se

podría salvar :

Significaría

un ahorro de:

 

209,543 escolares

(3-17 años)

UGEL 05 SJL-EA

 

Un adecuado programa

de prevención educativa en salud bucal

 

De la caries a

1’047,715

dientes

 

5’238,575

dólares para las familias

              y

20’954,300

dólares para el  Estado peruano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5 dientes en promedio con caries (estudio UPCH)

5 dólares/familia/dientes (costo en SJL)

20 dólares/estado/dientes (cálculo aproximado)

 

* Basado en la experiencia de 12 años de intervención preventiva en SJL, datos como prevalencia de caries, costos de curación y realidades fueron tomados del programa. El Ministerio de Salud no cuenta con un levantamiento informativo nacional de este tema.

 

 

La aplicación de un eficiente programa bucal preventivo permitiría primero salvar de la caries dental y sus secuelas, a nivel de la salud, a miles de dientes, que de no ser salvados tendrían un impacto negativo en la calidad de vida de los escolares, que incluye también una influencia desfavorable en sus niveles de aprendizaje y, por tanto, en su calidad de desempeño futuro personal y laboral, constituyéndose en un factor de desmedro del desarrollo de su comunidad local y a nivel macro del país.

 

Una familia de San Juan de Lurigancho (5 miembros) puede gastar en promedio $75 para curar solo las caries de sus hijos. Si hablamos de los costos para reparar los daños que la caries ha producido en sus dientes y salud en general, éste se hace inaccesible, ya que incluye antibióticos, calmantes y desinflamantes, además del costo de las consultas, placas radiográficas, amén del elevado costo de los dientes postizos, en el caso que los requiera, decida  y cuente con los recursos económicos necesarios, lo cual en nuestro medio es cada día más difícil porque la salud bucal no es considerada como una prioridad básica de atención, ya que va después de los alimentos, educación, servicios básicos, atención de otras enfermedades, construcción, diversión, entre otros.

 

Así, los recursos voluntariamente disponibles para invertir en su salud bucal son muy escasos, con todo, el cálculo que hicimos considera que realmente en algún momento de su vida las personas tienen que obligadamente efectuar un gasto para reparar los daños en su salud bucal, ya que en ciertos momentos del proceso de las enfermedades bucales se hace obligatorio e imperioso el atenderlo por factores de emergencia, como el fuerte dolor que no calma, las secuelas a nivel nutricional por la mala capacidad de alimentación durante un proceso bucal doloroso, sobre todo en los niños; además del compromiso de otros órganos producto de la infección —hablamos de las infecciones a distancia—, dificultades por inasistencias laborales o de estudios, trabajo, limitaciones en las relaciones personales, durante estos procesos, etc.    

 

El cálculo de la suma económica de ahorro para las familias supone la oportunidad de disponer de una —si bien es cierto mínima pero valiosa— capacidad para invertir en otros aspectos necesarios de la vida familiar, como mejorar en parte la calidad de la alimentación y nutrición sobre todo de los niños y niñas escolares, atender  enfermedades y limitaciones postergadas de sus miembros, mejorar en parte las oportunidades de estudios, cumplimiento de obligaciones tributarias, optimizar los ambientes del hogar, programar alguna salida familiar, entre otros. Es decir, en mayor desarrollo humano para las familias.

            

El ahorro que presentamos en cifras nos convence más aún de la necesidad de un  articulado trabajo preventivo en que la convocatoria de las entidades estatales y privadas referentes en salud bucal traspase los límites de una acción voluntaria para convertirse en una obligación moral con nuestro país. De acuerdo a este enfoque ya no es posible —ni productivo— el trabajo aislado, los esfuerzos individuales son bienvenidos si se suman y articulan con otros esfuerzos, es este el pensamiento que guía el accionar de EDUVIDA desde su fundación, nacimos con la meta de ser un ente articulador de voluntades, tenemos muy claro que ese es el camino.

 

Por ello, en nuestra historia fuimos concertando esfuerzos, primero con el Estado a través de los ministerios de Educación y Salud con los cuales conformamos los “equipos de trabajo EDUVIDA-MINSA-UGEL”, generándose una línea de intervención conjunta con los profesionales de los ministerios, que fue reconocida por el propio equipo, el Estado y diversas entidades, como exitosa. Allí están como fuentes de verificación las exposiciones de alimentos nutritivos y no cariogénicos en las que movilizamos a miles de padres y madres de familia, las ferias de salud por diversas comunidades, llevando mensajes educativos y preventivos, los talleres de capacitación, los concursos y las miles de acciones que nos ratifican la necesidad y productividad de un trabajo concertado que optimiza los recursos humanos y económicos. 

 

El Estado peruano invierte actualmente recursos, que si bien es cierto resultan insuficientes para brindar una atención con calidad en salud bucal, de todos modos constituyen un egreso económico del  presupuesto del país que podrían ahorrarse en buena parte, si en vez de aplicar un enfoque rehabilitador como orientación central aplicara un adecuado programa  educativo preventivo en la población, partiendo desde las escuelas hacia las comunidades, generando responsabilidad social en las entidades públicas y privadas, concertando alianzas para un trabajo articulado, lo cual fortalecería las intervenciones. De otro modo, esa suerte de irresponsabilidad colectiva de la población se mantendría mirando siempre que otros asuman la tarea de recuperar su salud perdida (caries y enfermedades periodontales), sin tomar compromisos en su conservación.

 

Bajo ese enfoque el programa de EDUVIDA ha logrado movilizar a su población beneficiaria conformada por 47 mil alumnos, sus padres, madres y docentes en acciones de gran impacto social que educan a la población (35 mil pobladores movilizados en tres eventos) y demuestran que es posible lograr que los beneficiarios de un adecuado programa de salud preventiva asuman responsabilidades en su propio desarrollo. Estamos convencidos que el desarrollo adquiere un rostro ciertamente humano cuando logramos que los beneficiarios se conviertan en protagonistas principales de su propio desarrollo. 

 

 

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